Aciertos y aprendizajes del experimento de #Project333 aplicado en el viaje.

Tengo que admitir que algunas de las cosas que decidí fueron un acierto total, pero otras no se ajustaron totalmente a mis necesidades.

Si no sabes de qué te hablo, te resumo un poco. Fue un experimento que hice durante mi viaje de 47 días a Europa, donde solo llevé 17 prendas. Esto con el objetivo de no llevar una maleta tan grande, reducir mi peso en el avión- que aumenta la huella de carbono en cada trayecto donde lleve más peso - y explorar, acercarme, al minimalismo un poco- y en sí, a mis hábitos de consumo. Si quieres más detalles sobre el #project333, te recomiendo que leas mi artículo anterior “Viajar con maleta pequeña, sin perder tu estilo”.

Entonces, si te hablo de los aciertos de este experimento ¿Qué encontré?:


* Desde el momento en que me puse mi maleta con el peso final, me di cuenta que nunca había viajado tan liviana. Entrar y salir del aeropuerto fue una tarea muy rápida y ver a la gente tener que esperar en la banda por su maleta, me llenó de gloria por mi ser impaciente, que siempre sufre con que no le va a llegar la maleta- uno de mis grandes miedos materialistas.

* Elegir la ropa cada día fue facilísimo. Siempre me tardaba un rato pensando en qué me ponía de toda la ropa que llevaba. Como lo mío era cuestión de combinar y no repetir las combinaciones, fue fácil el criterio: No repetir + qué clima hace hoy.

* Usé absolutamente todo lo que llevé. Me anoto un punto grande por eso, dejé de cargar peso innecesario y me di cuenta de las pocas cosas que necesito en mi vida para vestirme, vivir y ser feliz.

Musée de l'Armée. París, Francia. Julio 2019

* No me dieron ganas de ir a ver ropa en almacenes y realmente la mayoría de las cosas que compré, fueron regalos para mi familia y amigos. Ahorré muchísima plata, pude ir a los restaurantes que elegía, pude hacer las actividades que quería hacer y tengo más experiencias en mi memoria, que objetos en mi habitación.

* Fue un acierto llevar dos pijamas, con calor era necesario rotarlas cada cierto día.

* Luego de ver las fotos de mis outfits, realmente no se ve tanta repetición. Fue un acierto también llevar varios pantalones y varias blusas, las combinaciones son muchísimas. Lección adicional: entre más sencillas las prendas, con menos estampados y colores distintos, más desapercibido pasa el experimento.

* Estuvo perfecto llevar un abrigo claro y otro oscuro, hacía variar las combinaciones otro poquito más.


En cuanto a aprendizajes y aspectos a ajustar…

* No caí en la cuenta de llevar ropa para salir de rumba y curiosamente salí como más de 5 veces. Debo admitir que hice compras de un vestido y una blusa en una tienda de 2da (que luego les contaré, me encantó) y esas dos prendas las usé para salir a la noche. Lección: Llevar dentro de las opciones, ropa para salir.

Este fue el vestido Vintage que compré. Me costó 9 Euros (34.000COP). Lugar: Jardin Suspendu. París, Francia.

*Llevar la maleta en cabina, me impidió llevar mi máquina de afeitar metálica, tuve que comprar una de plástico que la tengo casi nueva aquí conmigo. Lección: Mandar sí o sí la maleta en bodega y a la vez, quitarme el miedo de que, si no aterriza conmigo, pues seré yo con yo en otro lugar del mundo y alguna solución encontraré.

* Llevé sólo 2 pares de tenis, unos negros y unos blancos, pero casi no me dejan entrar a unos sitios snob porque no tenía otros zapatos. Lección: o no entro a esos sitios- que sería lo mejor- o llevar un tercer par de zapatos más “formales”.

* A tener en cuenta: como fui en verano, la transpiración es más constante y era casi imposible repetir una blusa sin que se lavara previamente. Así que terminé lavando la ropa 6 veces durante las 8 semanas que estuve. Si uno fuera en invierno, creo que no sería tan necesario la lavada constante. En todo caso no salió costoso, lavé en las casas de mis amigos que me hospedaron y solo 1 vez en un hostel, me parece que salió a buen precio 5 Euros – donde entregué TODA mi ropa y me la entregaron doblada, planchada y oliendo deli.


LECCIÓN FINAL

Quizás el aprendizaje más grande de todo este experimento fue analizarme con mi yo del pasado. Me recordé volviendo con una maleta llena de ropa nueva o de cosas nuevas, ya sea porque salieran económicas o porque me parecían lindas simplemente, aún a sabiendas de que, en el fondo, no las necesitaba.


Este proyecto me sirvió para reconocer que los mercados en el mundo se mueven como la zanahoria inalcanzable para los conejos. Nos bombardean con publicidad, nos llenan de expectativas de objetos que llenarán de felicidad de nuestra vida…cada aprendizaje de un museo viene acompañado de souvenirs que permiten “llevar los recuerdos de tus momentos en tus manos” ...


Lo que llevas y traes de un lugar en tu maleta, dice demasiado sobre tus hábitos de consumo. Te hago la invitación a que la próxima vez que vayas de viaje, tomes una pausa y evites hacer un turismo de compras. Dedica ese tiempo extra a sumergirte en otra cultura, en las historias de la gente, del lugar que visitas, a nuevas experiencias…que busques capturar momentos que te hagan sentir viv@, libre y lleno y pesado, únicamente de felicidad.


Si haces este experimento, cuéntame tus comentarios. Estaré muy feliz de leer tu experiencia.


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